
La hora de la mujer argentina: Eva Perón y la conquista del voto femenino
23 de septiembre de 2026
El 23 de septiembre, luego de que el Congreso el 9 de septiembre sancionara la Ley N° 13.010, se promulgó, finalmente, la Ley de los Derechos Políticos de la Mujer. Un antes y un después para la historia de las mujeres y la política de nuestro país y la figura de Eva Perón fue clave en este hecho histórico, que ubicó a la Argentina como pionera de la participación política femenina en la región.

Con apenas 27 años Eva comenzó a cuestionar públicamente las desigualdades que atravesaban las mujeres. Si bien nunca imaginó conducir un partido político femenino en su país, las circunstancias de la vida la llevaron a ser una figura simbólica para las mujeres trabajadoras argentinas. A partir de enero de 1947, a través de una histórica Carta Abierta en el diario Democracia y un ciclo de alocuciones radiofónicas, impulsó la campaña por el sufragio femenino e inició la creación de los Centros Cívicos Femeninos “María Eva Duarte de Perón” (MEDP) en toda la Argentina.
La promulgación de la Ley 13.010 fue una de las conquistas más grandes, no sólo porque establecía que las mujeres tendrían los mismos derechos políticos y las mismas obligaciones que los hombres, sino porque además significó el reconocimiento de la mujer como un sujeto político. Por primera vez en la historia las mujeres argentinas tenían una libreta cívica y la posibilidad de participar de elecciones tanto para votar, como para ser votadas para ocupar cargos, participar de las decisiones y disputar el gobierno de los destinos del país.
Evita se encomendó en la misión de organizar políticamente a miles de mujeres, llevando adelante la campaña por el voto y ocupándose de hablarles especialmente a aquellas de los sectores populares, a las trabajadoras, las amas de casa, las madres y mujeres humildes que habían sido excluidas de los espacios de participación política y de los feminismos.
A través del trabajo territorial de las delegadas censistas, recorrió el país para formar las Unidades Básicas Femeninas. Como señalaría el propio General Perón en agosto de 1951 al dirigirse a ellas, el movimiento peronista se conformó por tres grandes corrientes: la masculina, la sindical y la del Partido Peronista Femenino. Perón destacó la capacidad de Evita para darle a esta rama femenina “un alma y un espíritu a través de la Doctrina Peronista”, despertando un entusiasmo y fervor ético fundado en la premisa de que “la primera condición para ser peronista es ser bueno”.
El 23 de septiembre por primera vez, miles de ellas se movilizaron frente al Congreso y llenaron la plaza para acompañar la promulgación de la ley. El trabajo territorial y la militancia de Evita lograron que en 1949 se creara el Partido Peronista Femenino, una estructura política organizada específicamente por mujeres. Para 1951 existían alrededor de 3.600 unidades básicas femeninas en todo el país. Para Eva Perón, en la Argentina peronista las mujeres debían trabajar por el bien común y por la revolución para transformar la Patria.

Finalmente en 1951 las mujeres pudieron votar en una elección nacional y ser votadas. Más de 4 millones estaban empadronadas y el 90% concurrió a votar. Fueron elegidas como representantes políticas tanto para el Congreso Nacional y Legislaturas provinciales 133 mujeres, todas del Partido Femenino Peronista.
Estos resultados demostraron el trabajo incansable que llevó adelante en todos esos años Eva Perón para organizar y preparar a las mujeres trabajadoras argentinas para que sean ellas también las que gestionen los destinos de la Patria y trabajen junto a los hombres en la Argentina peronista, porque entendía que los derechos políticos no podían desvincularse de la justicia social: “De nada nos valdría un movimiento femenino organizado en un mundo sin justicia social. Sería como un gran movimiento obrero en un mundo sin trabajo. ¡No serviría para nada!” - La razón de mi vida.
Eva Duarte supo despertar el alma y la conciencia política de las mujeres trabajadoras para que fueran también protagonistas de la Nueva Argentina. Su trabajo dignificó a la mujer argentina con hechos concretos y no solo con palabras, dejando una estructura organizada y derechos políticos plenos que transformaron nuestro rol político y simbólico en la sociedad. El acceso de las mujeres al voto no significó únicamente el reconocimiento de un derecho político, sino también la posibilidad de que sus voces ocuparan un lugar efectivo en los espacios de representación y decisión. Una huella imborrable y un enorme legado que hasta el día de hoy seguimos defendiendo y reivindicando.
“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país.”
